No se puede asegurar de que este mundo este al alcance.
Sé que en el primer destello del día puede desvanecerse.
El atardecer podría aguantar hasta desenfundarnos en el alma .
Esperaremos recibir algo desde cualquier lugar en el horizonte.
Esperaremos que alguien siga enviando botellas sin remitente.
Quiero señales de que entre yo y el mundo no hay distancia.
En la pasividad se quedan sin respiración nuestros planes.
En la correcta neutralidad nos quedamos sin dar opiniones.
Busca un punto de encuentro donde ofrecer señales de vida.
Creo que me equivocaría al pensar de que no existe nadie
que nunca haya deambulado con su mirada enrojeciéndose.
Quizá tengamos algo en común, aunque solo sea la duda.
Tenemos la capacidad de crear y destruir con vulgaridad.
Quiero que sepas que aún estas a tiempo de ofrecer algo.
Aunque solo sean muestras de que continuas respirando.
Nunca es tarde para cambiarse de ropa y romper a hablar.
Cambiate de frecuencia, y empieza por emitir diálogos.
Cualquiera que los reciba podrá percibir el calibre de tu voz.
Alguien sabrá interpretar las consecuencias de la primavera.
¿No empiezas a estar cansado de vivir siempre en el silencio?
Enfermedades y remedios son dos conceptos solapados.
No existen soluciones ni problemas, todo esto es un engaño.
Vamos a jugar a ser escapistas a la huida de las cadenas.
Seremos parte de la corriente inducida, seremos infiltrados.
Nos marcharemos en un golpe de suerte de esta habitación.
De esta manera el miedo no dormiría en nuestras piernas.
Nos consumiremos en la exclavitud si no reaccionamos.
En tus labios y en tus manos están el origen de las palabras.
No hay vuelta atrás, si permites que fluyan solo habrá realidad.
Mejor no girar la cabeza y recordar aquello denominado soledad.
En tus labios y en tus manos están el desenlace de las palabras.
Deja que ellas se confundan con el ambiente, dejalas abiertas.
Escala alto para luego descender, solo así podremos colisionar
En el epicentro de las voces nos encontramos en un susurro.
Todo esto son solo palabras que una vez se anexionaron
para dar forma y color a estas frases con doble sentido.
La obligación del tiempo es la de darnos la equivocación.
Que nadie piense que esto se muere en el último punto.
Las palabras que se guardan son guarida para la resignación.
Esta es mi declaración de dependencia a la emancipación.
En fin, solo quería hablar sobre la necesidad de palabras.
Puedes regalarlas, robárselas al talento, o inventártelas.
Da igual, las palabras exactas pueden salvarnos la vida.
viernes, 17 de abril de 2009
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