domingo, 27 de enero de 2008

INTENTANDO ABRAZAR EL MUNDO

En esos días en los que la nariz esta congelada.
En esos días donde apetece quedarse en la cama.
En esos días, cuando pienso en lo que me queda,
es cuando me doy cuenta de que esta por llegar.
Cuando me paro frente a la escalera,
y la miro hasta llegar hacía arriba.
Cuando miro los días del calendario,
y arranco el tiempo con mis manos.
Es cuando me doy cuenta de que esta por llegar.

Me paro a pensar y no veo el momento
de empezar o de acabar el mismo ciclo
al que estoy unida, demasiado enganchada.

Y pienso en muchas cosas, más de las debidas.
Y pienso en cambiar la manera de los problemas.
Y pienso en dejar a un lado algunas ataduras.
Y pienso en dejarme la vida en alguna pregunta.
Y es cuando me doy cuenta de que esta por llegar.

En los días de otoño que se convierten en invierno
corremos hacía una misma dirección en el destino,
aunque no nos vemos mientras continuamos corriendo.
En los días que se nos caiga el alma a los pies,
estaremos para levantarnos cada pena de la mente.
Y todo esto, solo por un motivo:
para al final quedarme contento
de verte intentando abrazar el mundo.

En estos momentos que se esta gestando la historia.
En estos momentos que esta dominando la tecnología.
En estos momentos que pierdo monedas en la cabina,
es cuando me doy cuenta de que esta por llegar.
Cuando me invento ideas para hablar,
y necesito alguien a quien escuchar.
Cuando salgo a ver la tarde agonizar,
y me encuentro con que puedo respirar.
Es cuando me doy cuenta de que esta por llegar.

Me miro al espejo y veo a otro tipo,
cada vez más distinto a quien conozco,
a quien lo descubro, otra vez de nuevo.

Y empiezo muchas cosas sin ningún sentido.
Y empiezo a caminar cerca del precipicio.
Y empiezo a cambiar mi propio destino.
Y empiezo a olvidarme del molesto suicidio.
Y es cuando me doy cuenta de que aún no ha llegado.

En los días de otoño que se convierten en invierno
corremos hacía una misma dirección en el destino,
aunque no nos vemos mientras continuamos corriendo.
En los días que se nos caiga el alma a los pies,
estaremos para levantarnos cada pena de la mente.
Y todo esto, solo por un motivo:
para al final quedarme contento
de verte intentando abrazar el mundo.

Siempre necesitaremos un momento
en los días en los que luchamos,
en los días en los que recordamos,
en los días en los que aprendemos,
para mantener a flote un recuerdo.

Me quise imaginar que volvía de nuevo
a colgar de la percha ese pensamiento.

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